lunes, 18 de mayo de 2015
Reconocimiento a maestras y maestros
En el IEEPO reconocemos la labor y dedicación de las maestras y maestros de Oaxaca
Gracias por todo.
Imparte el IEEPO capacitación en producción de radio a estudiantes de secundaria
Imparte el IEEPO capacitación en producción de radio a estudiantes de secundaria
Alumnos de la Escuela Secundaria Moisés Sáenz Garza, elaborarán programas de radio sobre temas de salud.
El Director General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Moisés Robles Cruz, ha instruido a la Unidad Escuela y Salud, implementar el número de planteles con el proyecto de radios escolares, que consiste en la utilización de la radio como herramienta didáctica, reforzando los conocimientos de los contenidos curriculares, así como también la difusión de ejes trasversales como la no violencia, los derechos de las niñas, niños y adolescentes y la equidad de género.
Igualmente la promoción de la salud, en temas como nutrición, actividad física, higiene bucal, salud sexual y reproductiva, preparación correcta de los alimentos y prevención de enfermedades frecuentes.
En entrevista, Verónica Arlet Victoria Velasco, coordinadora del proyecto, dijo que han trabajado la radio escolar en los niveles de primaria y secundaria, contando a la fecha con tres, e iniciando las actividades para la estructuración de dos radios más, una en la Secundaria Moisés Sáenz y otra próximamente en la Escuela Secundaria Técnica 14, internado de Reyes Mantecón.
La especialista comentó que el proceso metodológico es largo, pero es importante llevarlo a cabo para lograr producciones radiofónicas de calidad y excelencia, por lo que en la capacitación, se les dan las herramientas adecuadas para el logro del fin.
Indicó que se inicia con una capacitación en producción básica de radio, posteriormente reciben la capacitación técnica y operativa, para finalmente determinar los contenidos a producir.
Con ello, dijo, los alumnos y alumnas están preparados para hacer sus propias producciones pues la radio está hecha por ellos y para ellos.
En la primera fase de tres, del 4 al 17 de mayo, 78 alumnos y alumnas de la Secundaria Moisés Sáenz, recibieron la capacitación para desarrollar la metodología adecuada para construir y participar en su radio escolar.
IEEPO y Fundación Nuestros Hermanos Olvidados A.C. promueven taller de ajedrez
IEEPO y Fundación Nuestros Hermanos
Olvidados A.C. promueven taller de ajedrez
Participan maestros de Educación Física del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, quienes fueron apoyados con becas por parte de la Fundación. Los resultados se verán reflejados en el puntaje y las medallas que obtengan los estudiantes de Oaxaca que acudirán a la Olimpiada Nacional Escolar de Educación Básica.
Con la finalidad de promover la práctica del ajedrez en los centros educativos de nivel preescolar y primaria, así como estimular la conformación de clubes de esta disciplina, el pasado 8 de mayo se llevó a cabo la primera sesión del taller “La Capacitación de los docentes para la enseñanza del ajedrez en la escuela”.
Esta jornada de capacitación promovida por el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), la Dirección de Educación Física del IEEPO en coordinación con la Fundación Nuestros Hermanos Olvidados A.C. concluirá el 19 de julio, toda vez que las sesiones se realizarán cada quince días los fines de semana.
La jefa del área técnica de la Dirección de Educación Física del IEEPO, Litzaxayat Pacheco Jiménez, informó que este taller va dirigido a docentes frente a grupo del nivel de Educación Física de las 63 supervisiones de todo el estado, pero en esta ocasión el cupo es limitado a 40 participantes.
Abundó que la instrucción estará a cargo de Kendris López, de nacionalidad cubana, quien actualmente se desempeña como árbitro nacional en su natal país y ha participado en diversas justas a nivel universitario, obteniendo los primeros lugares y menciones honorificas.
Subrayó que los resultados de los maestros que asistan al taller de ajedrez se estarían reflejando en los puntajes y medallas que obtengan los alumnos que representarán a Oaxaca en la Olimpiada Nacional Escolar de Educación Básica, a realizarse del 8 al 12 de junio en Guadalajara, Jalisco.
La funcionaria del IEEPO detalló que este taller tendrá una duración de seis módulos y 120 horas en total, divididas en seis sesiones de 20 horas cada una, con horario de viernes de 15 a 20 horas; sábado de 09 a 15 horas y 16 a 19 horas, así como el domingo de 09 a 15 horas.
El costo del diplomado será de 2 mil 400 pesos para el público en general, sin embargo, la Fundación Nuestros Hermanos Olvidados A.C. apoyó con becas a los maestros de Educación Física del IEEPO, quienes solo cubrieron la cantidad de 800 pesos.
Cabe señalar que el taller estará divido en seis módulos, el primero los días 8 y 9 de mayo, el segundo del 22 al 24 de mayo; mientras que el tercero será los días 5 al 7 de junio, el cuarto del 19 al 21 de junio, el quinto del 3 al 5 de junio, y el último del 17 al 19 de julio.
La sede de la actividad es la Casa de Los Deportes que se ubica en la calle Pino Suárez, frente al parque El Llano.
Día Internacional de los Museos
El objetivo del Día Internacional de los Museos es sensibilizar al público sobre el hecho de que “Los museos son un medio importante para los intercambios culturales, el enriquecimiento de culturas, el avance del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos”. Se celebra cada año el 18 de mayo
sábado, 16 de mayo de 2015
Nos han dado la tierra Juan Rulfo
| Nos han dado la tierraJuan Rulfo | |
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Macario de Juan Rulfo
Macario
Juan Rulfo
Estoy sentado junto a la
alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos
cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que
amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó
el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara
aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que
cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos...
Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros.
También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de
comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también,
aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es
malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella
es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no
quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que
me manda a hacer las cosas... Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es
mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de
la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres.
No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me
toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es
mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus
manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no
tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero
yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun
comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé
bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe
eso... Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre.
Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir
solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a
oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas
de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque
luego hago locuras. Un día inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le
apreté el pescuezo a una señora nada más por nomás. Yo no me acuerdo. Pero, a
todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con
mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como
otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me
apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata
bien. Por eso estoy contento en su casa. Además, aquí vive Felipa. Felipa es
muy buena conmigo. Por eso la quiero... La leche de Felipa es dulce como las
flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y también de puerca recién
parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa... Ahora ya hace
mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde
tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una
leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos...
Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba
conmigo, acostándose encima de mí o echándose a un ladito. Luego se las
ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se
dejaba venir en chorros por la lengua... Muchas veces he comido flores de obelisco
para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, sólo que a mí
me gustaba más, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me
hacia cosquillas por todas partes. Luego sucedía que casi siempre se quedaba
dormida junto a mí, hasta la madrugada. Y eso me servía de mucho; porque yo no
me apuraba del frío ni de ningún miedo a condenarme en el infierno si me moría
yo solo allí, en alguna noche... A veces no le tengo tanto miedo al infierno.
Pero a veces sí. Luego me gusta darme mis buenos sustos con eso de que me voy a
ir al infierno cualquier día de éstos, por tener la cabeza tan dura y por
gustarme dar de cabezazos contra lo primero que encuentro. Pero viene Felipa y
me espanta mis miedos. Me hace cosquillas con sus manos como ella sabe hacerlo
y me ataja el miedo ese que tengo de morirme. Y por un ratito hasta se me
olvida... Felipa dice, cuando tiene ganas de estar conmigo, que ella le cuenta
al Señor todos mis pecados. Que irá al cielo muy pronto y platicará con Él
pidiéndole que me perdone toda la mucha maldad que me llena el cuerpo de arriba
abajo. Ella le dirá que me perdone, para que yo no me preocupe más. Por eso se
confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto
por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo
confesándose por mí. Todos los días. Todas las tardes de todos los días. Por
toda la vida ella me hará ese favor. Eso dice Felipa. Por eso yo la quiero
tanto... Sin embargo, lo de tener la cabeza así de dura es la gran cosa. Uno da
de topes contra los pilares del corredor horas enteras y la cabeza no se hace
nada, aguanta sin quebrarse. Y uno da de topes contra el suelo; primero
despacito, después más recio y aquello suena como un tambor. Igual que el
tambor que anda con la chirimía, cuando viene la chirimía a la función del
Señor. Y entonces uno está en la iglesia, amarrado a la madrina, oyendo afuera
el tum tum del tambor... Y mi madrina dice que si en mi cuarto hay chinches y
cucarachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el infierno si sigo con
mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza. Pero lo que yo quiero es oír el
tambor. Eso es lo que ella debería saber. Oírlo, como cuando uno está en la
iglesia, esperando salir pronto a la calle para ver cómo es que aquel tambor se
oye de tan lejos, hasta lo hondo de la iglesia y por encima de las
condenaciones del señor cura...: "El camino de las cosas buenas está lleno
de luz. El camino de las cosas malas es oscuro." Eso dice el señor cura...
Yo me levanto y salgo de mi cuarto cuando todavía está a oscuras. Barro la
calle y me meto otra vez en mi cuarto antes que me agarre la luz del día. En la
calle suceden cosas. Sobra quién lo descalabre a pedradas apenas lo ven a uno.
Llueven piedras grandes y filosas por todas partes. Y luego hay que remendar la
camisa y esperar muchos días a que se remienden las rajaduras de la cara o de
las rodillas. Y aguantar otra vez que le amarren a uno las manos, porque si no
ellas corren a arrancar la costra del remiendo y vuelve a salir el chorro de
sangre. Ora que la sangre también tiene buen sabor aunque, eso sí, no se parece
al sabor de la leche de Felipa... Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo
siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi
cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que
aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me
andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis
costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas
por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No
vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el
ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi
cobija... Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los
grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los
grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan
los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se
acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y
todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho
estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay
muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los
costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer
del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido
por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o
empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del
piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar
y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara
a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva
y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi
remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude...
De cualquier modo, yo estoy más a gusto en mi cuarto que si anduviera en la
calle, llamando la atención de los amantes de aporrear gente. Aquí nadie me
hace nada. Mi madrina no me regaña porque me vea comiéndome las flores de su
obelisco, o sus arrayanes, o sus granadas. Ella sabe lo entrado en ganas de
comer que estoy siempre. Ella sabe que no se me acaba el hambre. Que no me
ajusta ninguna comida para llenar mis tripas aunque ande a cada rato pellizcando
aquí y allá cosas de comer. Ella sabe que me como el garbanzo remojado que le
doy a los puercos gordos y el maíz seco que le doy a los puercos flacos. Así
que ella ya sabe con cuánta hambre ando desde que me amanece hasta que me
anochece. Y mientras encuentre de comer aquí en esta casa, aquí me estaré.
Porque yo creo que el día en que deje de comer me voy a morir, y entonces me
iré con toda seguridad derechito al infierno. Y de allí ya no me sacará nadie,
ni Felipa, aunque sea tan buena conmigo, ni el escapulario que me regaló mi
madrina y que traigo enredado en el pescuezo... Ahora estoy junto a la
alcantarilla esperando a que salgan las ranas. Y no ha salido ninguna en todo
este rato que llevo platicando. Si tardan más en salir, puede suceder que me duerma,
y luego ya no habrá modo de matarlas, y a mi madrina no le llegará por ningún
lado el sueño si las oye cantar, y se llenará de coraje. Y entonces le pedirá,
a alguno de toda la hilera de santos que tiene en su cuarto, que mande a los
diablos por mí, para que me lleven a rastras a la condenación eterna,
derechito, sin pasar ni siquiera por el purgatorio, y yo no podré ver entonces
ni a mi papá ni a mi mamá que es allí donde están... Mejor seguiré
platicando... De lo que más ganas tengo es de volver a probar algunos tragos de
la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por
debajo a las flores del obelisco...
FIN
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